De Actores y Comparaciones.-


En la comparación y observación de hechos y sucesos, podemos encontrar algunos elementos que, como datos o información, nos acerquen un poco mas a lo cierto. Partimos de la base de que vivimos en un sistema de relaciones que, entre otras cosas, se caracteriza por hacer un culto de las diferencias; pero no de aquellas que provienen de la valoración individual, de las diversidades de pensamientos y de aptitudes y capacidades que confieren características propias y valiosas a cada ser humano y a cada colectivo que estos organizan y crean,. Si no de aquellas que provocan diferencias de jerarquías, que discriminan, que confieren a algunos mas valor que a otros, que se basan en diferencias que provocan accesos desiguales al disfrute y el goce de las producciones humanas, que generan brechas en el ejercicio de Derechos, que provocan injusticias, pobreza y muerte, que confunden el ser con el tener y de acuerdo a las posesiones construyen dichas desigualdades. Si esta afirmación es cierta y en función de estas certezas comparamos y observamos los hechos recientes de saqueos y aquellos que como génesis de las transformaciones actuales, ocurrieron hace 11años, podemos establecer similitudes y diferencias que aportan claridad al porque de los sucesos del presente y que explican no solo los presentes, sino también aquellos pasados.

roles

Entre los muchos caminos posibles para realizar tales comparaciones, podemos transitar las situaciones en términos de actores: En el 2001 el descontento, la decepción, el descreimiento sobre las instituciones en general, y las políticas y del estado en particular eran generalizadas. Hoy la política esta recuperando confianza. Está recuperando su lugar en las discusiones y debates diarios, ya no solo como meras discusiones entre amigos o de charlas de café, sino como comprensiones de que tales debates construyen parte de las direcciones que importan en la vida social y que repercuten en la vida cotidiana y concreta de individuos y grupos, independientemente del grado de compromiso político, de militancia activa o de participación que se profese. Cadas ves menos personas afirman que la política no les interesa, porque han comprobado precisamente en aquellas experiencias, la importancia de la política en sus vidas diarias, en términos de acceso al empleo, de posibilidades de estudiar, educarse y acceder a condiciones dignas de vida, de salir de la pobreza y de que el Estado, como construcción colectiva, tiene responsabilidades y razones de ser de “interes público” que están por encima de sus intereses corporativos, sectoriales o propias a las construcciones de poder que signan sus disputas por acceder a los lugares de decisión. Esta centralidad de la política, sin embargo, Y aunque avanza a pasos agigantados agregando temas e instituciones que se suman a “ lo importante” y que señalan de modo diferencial las mentira que los discursos antiguos sostenían, en términos de relaciones de aspectos que se presentaban como opuestos y no podían ser solucionados de maneras equilibradas. Entonces o se pagaba la Deuda Externa primero o la pobreza no podía ser atacada, entonces había que ser mas pobres para terminar de pagar y después pensar en solucionar la pobreza. Semejante mentira (Y podemos replicar la lógica en cuanta cuestión se nos ocurra), queda desveladas en gestiones como las actuales que entiende la política de maneras complejas, Donde precisamente se trata de que cada individuo y cada colectivo asuma un rol en el juego de conjunto. Que comprendamos el todo para resolver que papel jugamos y cuales son nuestros deberes y derechos en este juego y asumirlo de modos conscientes, ya sea porque lo aceptamos o los negamos creyendo que podemos hacer otra cosa y construir alternativas, pero siempre mirando el conjunto, mirando la realidad e interpretándola de modos mas amplios.

En aquel 2001, el descontento abarcaba mayorías en todas esas jerarquías sociales que son características del sistema Capitalista que determina roles y define acciones desde estos. Y por eso, como señales de tiempos exactos que marcan las inflexiones históricas, (Los DDHH y 1982, fue uno, y el 2001, fue el otro), donde esas diferencias que generá el sistema entran en conflictos y pierden importancia y por ello piqueteros eran aplaudidos a su paso por las “damas bien, de Barrio Norte”, porque la crisis y el caos, habían alcanzado tal nivel de desintegración de las organizaciones sociales, que la mayoría de sus intereses, derechos y poderes, habían sido dañados y afectados. Hoy, sólo se explican en pequeños grupos, como resabió de aquello y como resultado de esas diferencias de origen que el sistema mismo sostiene como condición de ser. Y estos pequeños grupos que quedan como resultado mismo de la paradoja y confirmación de que estamos en una realidad inmensamente mejor que a la del 2001, pero al mismo tiempo, parte integrante de las deformaciones que el sistema impone como origen último y primero de toda relación fundada en el Capital, como centralidad, como Dios de este siglo XXI. Vivimos en los tiempos de una Teocracia del Dinero, Como lo fue primero de la Guerra y Después de Dios, y probablemente, y en los mismos términos, si no hacemos uso de la extraordinaria acumulación de experiencias históricas y de conocimientos adquiridos hasta el presente, estemos caminando hacia una teocracía de la ciencia y del conocimiento, cuándo tenemos la oportunidad de trascender las imposiciones banales de crearnos Dioses ajenos a nuestra semejanza, en lugar de imponer una “humanocracia”, no como condición déica del ser humano, sino como concepción de centralidad en cuánto a la importancia de todo lo que construyamos. Lo central es el ser humano. El hombre como individuo y el hombre como componente activo consciente y racional de su rol en el juego del conjunto. La persona como construcción individual, valiosa y única, y como desde esa particularidad construye relaciones y formas sociales que les involucra con otros distintos, pero igualmente únicos y valiosos, donde no hay actores de primera o de segunda, sino simplemente actores, que cumplen la doble búsqueda de si mismos y del bienestar común (No solo de “los suyos” como extroyección egoista y mezquina de aquellos que me importan a mi particularmente, sino con el sentido de que todo ser humano por el solo hecho de su existencia, es valioso en sí mismo y por el rol que las construcciones comunes acepte o decida ejercer).

Se ofrecen entonces, múltiples dimensiones para observar y comparar. Los grupos sistemáticamente excluidos son grupos propicios para que otros construyan poderes grupales o personales, a partir de sus necesidades ciertas o inventadas (No importa. La necesidad de las acciones no surgen de eso, sino de los grupos que les “utilizan” para construir poder, a partir de desestabilizar al poder vigente), Forma vil, banal y violenta de generarlo, pero que a demostrado efectividad en muchas etapas históricas de los aconteceres sociales e individuales de las comunidades y civilizaciones humanas a lo largo de sus existencias. Fue detonante de aquellas del 2001, pero un contexto mucho mas conflictivo, la mecha no pudo ser controlada ni por los que la encendieron, ni por quienes eran objeto de aquellos intentos de desestabilización y la sensibilidad social de aquellos tiempos, señaló la culpabilidad por igual de atizadores y de quienes ejercían el poder real de aquellos tiempos (En realidad no el real que eran los sectores que se beneficiaron aún, en aquellas situaciones de caos extremo y peligro de destrucción de la propia integridad nacional, Sino de los poderes políticos que les habían servido de pantalla hasta entonces).

El regreso de la democracia, desactivo al partido militar y logro escindir del escenario político, sus participaciones. Estos sectores fueron protagonistas desde el origen mismo de la patria y de sus conformaciones como FFAA de la nación.

El 2001 significó el regreso de la política como instrumento de gobierno y de gestión de lo público y como instrumento de regulación de las relaciones institucionales e individuales de las personas y grupos que habitamos este suelo, Y algo mas importante aún, la visualización de aquellos poderes que trabajaban desde atrás de la política, desde las sombras que los relatos oficiales imponían y que les escondían en sus fachadas. Los gobiernos hasta el 2001, eran la cara visible de las corporaciones económicas y de aquellas que construían poderes a partir de la coerción, la destrucción, el desánimo de grupos sociales que quedan sistemáticamente fuera, Y que presentados como opuestos justificaron las políticas de exterminio o la construcción del armado de los poderes Feudales en la provincias y territoriales y la aparición de punteros en CABA y conurbano o intendencias de nuestra basta geografía.

Quedá, sin embargo, pendiente de realización, aquella que desarticule efectivamente las construcciones que confieren el poder a quienes verdaderamente lo tienen. Transnacionales y militares, ya en términos globales, pero con fuertes socios locales en cuanto agrupamiento social se precie de existir en el país, porque precisamente cumplen el rol de su propio ninguneo. De intentar sostenerse a las sombras para manejar sin riesgos el juego. Y entre sus armas, algunas en franca decadencia, figuran los medios de comunicación, los estereotipos en los sistemas de educación que invisibilizan a los actores sociales como construcciones humanas y a la política como el instrumento menos perjudicial para el conjunto, en sus construcciones y en el armado de la distribución de roles, y que tales dinámcias apunten a construir esa centralidad humana de la que hablábamos antes. Obviamente reemplazar al Capital por una visión de humanidad, requiere tiempos históricos que no pueden ser determinados por este humilde observador sensible de los tiempos en que me ha tocado transitar existencia, pero no es menos cierto que la simple mención y conciencia de esto, ya marca diferencias y genera acciones que determinaran los rumbos y las construcciones futuras.

Precisamente porque centrarnos en la humanidad, en lo humano como objeto central de nuestras mentalidades, nos permite observar y comparar con mucha mas claridad el juego de roles del que somos parte. Y entonces ningún jugador puede ya esconderse y entonces será mas fácil transformar lo que se vé y se conoce, ahora que se vé y se conoce, que en aquellos tiempos donde no aparecía visible, y eramos pocos los que acertamos al verles o intuir su importancia en el juego.

La verdad nos hace libre, el conocimiento nos aproxima a la verdad y solo lo humanamente construido en verdad y libertad podrá perdurar por siempre.

Daniel Roberto Tavora Mac Cormack

Navidad de 2012

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