Las redes nos transforman y transforman la realidad.


          En estos intentos, en estas búsquedas por andar la vida y dotarla de algún sentido para uno y para aquellos que uno quiere. Para los cercanos y los lejanos, para los amigos virtuales y reales, para aquellos del ayer aún presentes de maneras varias y los de hoy que renuevan fuerzas paras continuar esos andares, estas herramientas ofrecen excelentes posibilidades potenciadas por la capacidad de trascender tiempos y espacios, convertir en cercano lo alejado y en próximo lo distante. Como todo cambio, que maravilla, que modifica actitudes y costumbres, que permite visualizar la realidad de maneras diferentes, mas amplias, mas completas, pasado un tiempo de su uso – y abuso- es necesario intentar hacer un alto, un detenerse en los derroteros diarios y pensar de modos críticos esas transformaciones que van surgiendo casi naturalmente por lo nuevo que se hace carne y hábito en nuestras cotidianas existencias. Facebook, tweeter, blogs y notas, como estas, compartidas a través de la palabra, de las ideas, de los conocimientos y las reflexiones compartidas que construyen relatos comunes y nos ayudan a ubicarnos de maneras mas pensadas y racionales en las experiencias que nos tocan vivir a diario, son parte de estas experiencias nuevas, que por utilidad y apropiación, parecen haber existido siempre y nos impiden pensar el mañana sin tener en cuenta lo aprendido en estas prácticas compartidas.

          Por masivo y de probada utilidad, lo nuevo siempre estimula a pensar peligros y desafíos nuevos y potencia la creatividad crítica de la reflexión que se intenta a partir de un “parar y mezclar de nuevo las barajas” para seguir jugando este juego de la vida y de las construcciones colectivas de la realidad.

          Lo primero que surge es la confirmación -o la necesaria advertencia- de que la vida no pasa por estas experiencias virtuales no mas que aquellos momentos en los que detenemos nuestros andares para el necesario descanso o proveernos de alimentos que nutren nuestro físico, o aquellos momentos de ocio, que dedicamos a las charlas de café, a la televisión, a la radio, a la lectura de algún buen libro, alguna buena película, alguna obra de teatro. La convergencia de estas actividades en lo virtual -Y aún cuándo facilita las cosas- no debería, y de hecho no lo hace en la mayoría de los casos, reemplazar esos otros momentos. Aún para quienes utilizan estas herramientas – que se trascienden a sí mismas como herramientas- para trabajar, estudiar o comunicarse con amigos y parientes, no se deja de visitar a los amigos, o utilizar otros elementos, como teléfonos o mensajes escritos o pedidos a través de otras personas que actúan de mensajeros reales y devuelven la esencia de las experiencias a lo verdaderamente central de las cuestiones: lo humano y cada ser humano como protagonista excluyente de su vida e importante en las construcciones colectivas así dinamizadas.

          No perder la perspectiva de lo que realmente se juega en estas experiencias, que no es mas que la comunicación humana. El derecho a informarse y compartir información de cada uno de los humanos de humana condición que habitamos este planeta. A conocer e instruirse para que no queden en manos de pocos decisiones fundamentales de cuestiones que definen nuestros andares diarios, a construir colectivamente lo virtual y lo concreto, no como verdades y mundos independientes sino por el contrario, como experiencias complementarias que se retroalimentan de formas diversas y extraordinariamente multiplicadoras de sentires comunes y deseos de mejorar lo cierto.-

          No es el perfil de facebook nuestra vida, aunque puede reflejar parte de lo que somos y hacemos. No es un corto tweet, lo que nos define como persona, pero ayuda a vernos a nosotros mismos y a otros en sus reacciones espontáneas, intuitivas, primeras, a las que después, la razón y la conciencia, propia y colectiva, corrige, mejora y perfecciona, si así lo deseamos y entendemos, o confirma posiciones y pareceres, aún en lo mas negativo que podamos tener como individuos y sociedad. En cierto sentido nos hace mejores personas en la medida que, aunque imperfecto y parcial, nos devuelve cual espejo la imagen que reflejamos y que ven otros de cada uno de nosotros.

         Dos cuestiones son claras en estas lides: entrar significa cambiar, aún cuándo no lo percibamos del todo consientes o lo queramos de maneras deliberadas, estar frente al espejo nos devuelve imágenes que vamos a querer cambiar o conservar, pero que, entre ambas, modificaran la imagen original, nos modificaran a nosotros mismos. Y por lo masivo y global de tales transformaciones, no tardamos en constatar que tales transformaciones se multiplican y modifican realidades mas amplias.

          Consecuentemente esos cambios, y este es el segundo aspecto, provocan cambios en las interpretaciones de lo real como verdades que están por fuera de nuestras limitadas capacidades de interpretación individual y de las sesgadas visiones que alimentan lo parecido en nuestros grupos de pertenencia y que se ven abrumadoramente cuestionadas ante tanto distinto, tanto nuevo, tanto universo antes desconocido que irrumpe en nuestras sensibilidades consientes de maneras maravillosamente cuestionadoras de nuestras propias certezas, de nuestras verdades aprendidas y creídas como ciertas, que nos obligan a esfuerzos por definirnos en formas de acción y pensamiento frente al otro -Virtual y concreto (Cada vez se desdibujan mas tales diferencias)-, y frente a nuestras propias definiciones. A nuestras propias autoconstrucciones del ser persona individual, distinta, pero no en términos estáticos o terminados sino de recreación continua. Somos imperceptiblemente distintos cada dia -Aún a cuento de los grandes cambios que pretendemos generar o crear en nuestras existencias individuales y las construcciones colectivas (Que paradójicamente también comienzan a perder sus límites)-.

Ambos aspectos dibujan una realidad evidentemente transformadora de la realidad. Esta en las capacidades que decidamos desarrollar, tanto en lo individual como en lo colectivo, lo que terminará por dibujar las transformaciones, en términos de evolución humana, que están a las puertas de la historia, en estas nuevas formas, que estas herramientas permiten, de construir individualidad y transformar la realidad de maneras diversas, creativas, superadoras de los presentes y dinamizadoras de futuros nuevos para nosotros, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.-

 


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Acerca de cyberduende

Andando utopías. Construyendo proyectos. Amando el camino de los intentos.
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