PLAZAS PUBLICAS. CONSTRUCCIONES COLECTIVAS


Casi de maneras imperceptibles o de tan natural y obvias, inconscientes e invaloradas, Las Plazas de los barrios, en franca decadencia en estos tiempos globales de deslocalización y virtualidades , constituyeron espacios importantes en mis pocos 49 años de vida. Desde aquellas viejas plazas de las “calesitas” y de los “artistas callejeros” de titiriteros y músicos bohemios que sentados en el pasto ofrecían libre y gratuitamente esas canciones que conocíamos todos y nos invitaba tímidamente al acompañamiento de nuestras voces, hasta los infaltables picados con los amigos de la escuela y el barrio, y algunos desconocidos que sumabamos siempre, con la facilidad que tienen los niños para sumar a otros a sus juegos y sus ritos. Desde los paseos de la mano de los abuelos por esos caminos angostos rodeados de gigantescos árboles de verde follaje y las manzanitas acarameladas y el pochoclo. Las plazas de los barrios y las plazas céntricas.

    En esto de crecer y ensanchar el mundo aquellas de la infancia fueron reemplazadas por otras de la adolescencia y la militancia, del despertar de los sueños infantiles a la percepción del horror y del dolor por las desaparaciones forzadas, la tortura y la muerte que propusieron militares argentinos so pretexto de defender la nación de terribles enemigos. De las plazas de la alegría infantil y el depertar adolescente de los primeros filiteos y los primeros besos a la mujer amada, a las plazas de la agonía y el dolor de perder seres queridos, y de solitarias y custodiadas plazas bajo las botas y fusiles en circulares marchas bajo la pirámide de mayo, escenario, según pudiera enterarme y estudiar después, de gloriosas y épicas jornadas de civilidad y de construcción de una nación con Justicia social, independencia económica y soberanía política, también bombardeada y bastardeada por uniformes que pretendían asociados a los poderes del dinero y la riqueza, otros ideales mas mezquinos, individuales y sostenidos a base de terror y esclavitudes de diferentes formas disfrazadas, cuándo mas, abiertas y descaradas, imponerse en la conciencia y la voluntad popular.

     Pero esa misma Plaza del miedo y del dolor, la vi transformarse en masivas expresiones de repudio y de pedidos de juicio y Castigo a los culpables y de arengas populares a la unidad de un pueblo que recupera una democracia y que eligió sostenerla en el tiempo y no permitir que NUNCA MAS, las botas y los armas, gobernaran nuestras vidas, nuestro país, nuestras plazas. Las plazas que luego movilizaban opciones políticas, y sociales, Las plazas que a lo largo y ancho del país se ofrecían como espacios libres para explicar y sumar voluntades a los Derechos Humanos y a las luchas sociales en los barrios marginados y en las villas del conurbano. Todas las plazas de las madres que con sus pañuelos blancos nos enseñaron lo que es vencer el miedo y ocupar espacios que nos pertenecen a todos los que tenemos hambre y sed de justicia. Las plazas de improvisados cines, de espectáculos artísticos , de cultura, que de a poco fue retomando la vida que le quitaron los toques de queda y los encierros clandestinos.-

     Esas mismas plazas de barrio que regresaron a mi vida, aunque siempre estuvieron en aquellas otras, cuándo los hijos te regresan en el tiempo a tus propias vivencias de niños y tratas de compartirles aquellas cosas que te significaron alegrías y buenos momentos. Y otra ves las mantas, el verde pasto, el mate. las galletitas , la pelota y la bicicleta, los pochoclos y las manzanitas. 

II

     “Una plaza es un espacio urbano público, amplio y descubierto, en el que se suelen realizar gran variedad de actividades. Las hay de múltiples formas y tamaños, y construidas en todas las épocas, pero no hay ciudad en el mundo que no cuente con una. Por su relevancia y vitalidad dentro de la estructura de una ciudad se las considera como salones urbanos.
    Con frecuencia son el elemento nuclear de una población, el lugar alrededor del cual comienzan a levantarse las edificaciones más representativas, con lo que se convierten en símbolos del poder. y en ocasiones reflejan la dualidad de poder (religioso y político). Son típicas en muchos pueblos la plaza del ayuntamiento y la plaza de la Iglesia; en localidades mayores son más propias la plaza de la catedral o la plaza del palacio.” reza la definición de Wilkipedía en la red. http://es.wikipedia.org/wiki/Plaza
     Pero la plaza es mucho mas que ello. Desde tiempos mucho mas antiguos, las plazas significaron los encuentros de lo individual con lo colectivo. De la generación de culturas comunes y diversas y expresadas de formas concretas y simbólicas en espacios físicos compartidos y en la posibilidad de intercambiar experiencias, conocimientos, saberes, técnicas y productos. Los viajeros contaban sus aventuras y andanza por otras comarcas, los mercaderes ofrecían exóticos productos fabricados de manera artesanal en otros territorios y los productores locales compartían sus producciones. Las Plazas son el emblema, en la historia de la humanidad, de la confluencia de las percepciones individuales a las experiencias colectivas. Desde la educación, que a temprana edad significa el hecho de que nuestros padres nos acerquen a un lugar que no es de nadie, pero es de todos, a compartir juegos, pelota y golosinas con amigos conocidos y no conocidos. Con otros habitantes cercanos y no tanto.-
      El hecho de que culturas diferentes sin contacto entre sí se organizaran de maneras parecidas con espacios físicos que eran el centro de las convocatorias colectivas y las fiestas comunitarias. Desde lugares rituales, en muchas comunidades africanas que se reunían en esos espacios para tributar a sus dioses, hasta las plazas de reparto de las cosechas de las comunidades Mayas e Incas en nuestras tierras y los espacios comunes que aglutinaban en un tinkunaku, la celebración común de tribus que procedían de los cuatro puntos cardinales del espacio conocido, para celebrar lo que de común se tiene: LA VIDA, que solo alcanza eternidad en esos colectivos, pero que individualmente muere, para demostrar que no es el individuo el centro de la existencia sino el común hacer, pensar y sentir en esta tierra que construye historia, como continuidad del pasado y construcción del futuro. Como articulador de la esencia que viene de siempre y la creación nueva que imagina mañanas aún no vividos.

III

     Y hoy, en épocas de tecnología y redes, de virtualidades y vida on-line, resurgen las ideas de los espacios físicos que construyen colectivos a partir de experiencias compartidas en espacios públicos que nos pertenecen a todos. Surgieron nuevamente, en el 2001, ante los desastres neoliberales, continuidad y herencia de las políticas antinacionales que nos dejara la dictadura y que esas primeras democracias no pudieron y/o quisieron modificar, donde los barrios las ocuparon para gritar su descontento ante un sistema que hambreaba y sometía en la miseria a nuestro pueblo.- y resurgen hoy, en una Europa y EEUU desbastadas por sus propias contradicciones y lo que significa el final de una era que los tuvo como desarrollados a partir del subdesarrollo de otros. En las Asambleas públicas que ocupan las plazas ,para gritar ahora contra el sistema despótico de los capitales financieros globalizados que son la causa y el efecto de las miserias y las crisis de las mayorías pobres del planeta y de las ciudadanías que emergen despertando a estas realidades mentidas durante años bajo el engaño de supuestas ideologías que atentaban contra nuestra forma de vida occidental y Cristiana.

      En estas verdades de un sistema que muere pero aún lo nuevo, en trabajo de parto, no alcanza a dar sus pequeños berréos, y explotar en llanto. En estas sociedades híbridas entre los conocimientos y la información a la apropiación crítica e inteligente de estos,por parte de ciudadanías emergentes que reclaman profundos cambios globales en las construcciones sociales , resurgen los espacios físicos públicos como aglutinantes de las relaciones colectivas y estas constituciones simbólicas aparecen como fuerzas multiplicadas en tiempos y espacios en estas redes que actúan como verdaderas plazas publicas de las construcciones colectivas, asociadas a las físicas en lo que aparece como concepto: Lo glocal, como consecuencia de la convergencia mediada por estas tecnologías, entre lo físico, real y local, con lo intangible, virtual y global de las informaciones y comunicaciones generando conocimientos colectivos y nuevos actores públicos que comienzan a caminar los caminos de los nuevo. Comienzan a completar ese nuevo ser que desde el embrión hasta el alumbramiento inminente generará una nueva era de la humanidad consiente. De estas nuevas e híbridas realidades dan cuenta las diferentes actividades que en estos días se pueden compartir en el evento denominado Hybrid Days.- http://es.hybrid-days.com/ y que agrupa ponencias y observaciones de diversos actores y observadores de estas nuevas realidades emergentes y de los aportes que desde el dominio, desarrollo y socialización de estas herramientas permite esta nueva gestación colectiva.-

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Andando utopías. Construyendo proyectos. Amando el camino de los intentos.
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