¿Hacia donde va la humanidad?


No por poco original ni conocida suelen ciertas preguntas, históricamente repetidas, perder vigencia o alcanzar respuestas que la satisfagan y la den por contestada.- Y pese a la imposibilidad de respuestas completas y no intentar o proponer respuestas impuestas, por lo pronto, cabe afirmar que difícilmente se pueda responder por los algo mas de 7.000 millones de seres humanos que se cree, habitamos este planeta, o por lo menos dar respuesta sencilla y unívoca a tal cuestionamiento.
En realidad, personalmente, dudaría de la intención de la pregunta, ya que pretender contestarla es intentar determinar caminos desde presentes conocidos y suponer resultados que direccionan el futuro, a partir de la resolución de los conflictos del presente. Guerras y revoluciones signaron cambios de épocas importantes en la historia conocida, pero también inventos y resultados de aventuras, de algunos que arriesgando sus vidas individuales descubrieron, encontraron, y alcanzaron resultados que modificaron radicalmente las relaciones sociales y las mentalidades colectivas de sus tiempos. Otros, y también a cuesta de riesgos personales, marcaron hitos y dejaron señales que perduran por generaciones como símbolos de acciones posibles para hacer historia, transformando los presentes en direcciones deseadas y ciertas.

En la historia mas reciente de la humanidad, desde la llegada de los Europeos a esta tierra, fruto de espíritus aventureros que arriesgaban a todo o nada su existencia y ponían en evidencia la ambivalencia de los comportamientos humanos, capaces de asumir riesgos y de masacrar a otros por codicia o por temor, se  ponen de manifiesto las mentalidades que animaron esas aventuras. Si se perdía, se perdía la propia vida, pero si se ganaba,  el premio a sus arriesgadas aventuras, debían ser pagados, no por quienes les llevaron a esas instancias, sino por quienes ajenos, debieron soportar sus consecuencias.

Las revoluciones que siglos después, protagonizaron fuerzas sociales emergentes en los territorios que configuraron sus nacionalidades tratando de definir esos rumbos colectivos, casi siempre imperfectos y sinuosos, que eran simbolizados por principios humanamente nobles (Derechos Humanos en la Francia del siglo XVII, y en las colonias americanas del siglo siguiente), pero que siempre sostenían sus acciones en las guerras y las muertes.- Hasta otras mas carentes de ideales altruistas pero que respondían con violencia a violencias previas y determinaron las dos contiendas mundiales que desembocaron en el “reparto” del mundo por las fuerzas imperiales (EEUU y URSS) (Siempre me pregunte que valores éticos y morales podían defender quienes legitiman esos valores a partir de una bomba nuclear).

Pero aparecen los otros, los que reconocen en su propio ser el único arsenal humano con el que pueden modificar rumbos y direccionar la historia, y entonces aparecen los Gandhi, los Luther King y en nuestros rumbos de pago chico, las Madres de la Plaza y los Perez Esquivel.- En todo caso, todo rumbo cierto de cambio hacia alguna dirección diferente a la presente, importa mas el deseo de no seguir como se esta que la visión clara de lo que viene. Siempre es mas fuerte lo que no se quiere que la claridad con las que se visionan los futuros posibles y deseables. Y siempre los resultados son mas imperfectos que las intenciones con las que se alcanzan.- En todo caso lo que resulta evidente es que vale la pena correr el riesgo. Por lo menos así lo afirmaron en sus hechos aquellos que protagonizaron esos hitos que modificaron sus tiempos y crearon nuevos.-

II

“Si la historia la escriben los que ganan eso quiere decir que hay otra historia”, suena en una emblemática canción de los 70, las señalas claras que debajo de lo estridente y de lo visible de la historia, de sus líderes y sus hechos mas significativos sean estos de noble humanidad o de los mas bajos instintos e intenciones, (porque no siempre ganaron los buenos, en esas inocentes percepciones de bien y mal, que son mas autovaloración de las propias concepciones, que categorías claras y racionales de lo que es bueno o malo, porque debería entonces responderse para quienes, como, por que y para que.), hay una humanidad que vive y muere acompañando o resistiendo los vaivenes de la historia. Millones que viven y mueren sin haber elegido jugar el juego de un lado o del otro. Los “nadie” del maestro Galeano, los “sin voz” del docente Freire.- Los millones que seguramente, como vos y yo, no tenemos la posibilidad de participar en las principales decisiones de los rumbos y entonces justifiquemos esa pregunta de hacia donde vamos, toda ves que nuestras acciones no resuelven esas direcciones, ni modifican sustancialmente esos rumbos que resuelven otros, esas peleas que peleamos nosotros pero que crean y dibujan otros en sus mentes y en las formas sociales que imponen al resto de la humanidad viviente.

     En las calles del mundo, en las plazas del planeta, en esas mismas que estuvimos nosotros no hace mucho (Algo mas de 10 años, y parece que fue ayer nomas), Los anonymus de la puerta del sol en Madrid y toda España, en Grecia y buena parte de Europa, en los hechos de la “primavera” árabe, en los que rodean Wall Street con la única fuerza de juntarse, caminar y arengarse ¿De quién es la calle? ¡Es nuestra la calle! Hasta que los carros hidrantes de la patria cuna de la democracia global, les lanzan aguas  y los machetes policiales les  hacen ver que no son parte de la historia, que la “democracia” no es para todos, sino para unos pocos que pueden preguntarse y decidir ¿Hacia donde va la Humanidad?

III

Como en todo momento histórico trascendente, todo esta por suceder, por descubrirse, por conocerse, pero al mismo tiempo, todo esta pasando, esta comenzando a revelarse, esta surgiendo con fuerza incontenible porque los “nadies” nos estamos cansando de ser “nadies”. Y no queremos mas historias de ganadores y perdedores. La humanidad esta creciendo en conciencia , esta comenzando a percibir que si otra vez cambiamos formas pero dejamos las mismas sustancias, nada habrá cambiado. Que si repetimos el juego de la guerra, toda seguirá igual aunque no lo parezca. Que por mas que creamos que los buenos ganaron la batalla, los “nadies” que murieron antes, durante y lo que morirán después de las batallas seguirán allí, como víctimas de una historia que siempre los deja fuera. Y los “nadies” no queremos mas eso. No queremos mas jugar de víctimas o victimarios de peleas que no queremos y de las que no formamos parte. Estos presentes nos permiten, como en ningún otro tiempo de la humanidad, contestar o por lo menos intentarlo, responder a esta pregunta de manera mas racional, participativa y superando visiones polarizadas o enfrentamientos de opuestos, para construir realidades diversas, complejas pero complementarias. No ideales ni exentas de conflictos, pero que priorice la vida sobre la muerte, el entendimiento sobre la fuerza y las posibilidades de articular respuestas inclusivas que trasciendan los enfrentamientos excluyentes y generé una nueva humanidad que reasigne el rol de humano protagonista a cada uno de los “nadies”, para que la historia la escribamos todos y no solo unos pocos vencedores.-

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