Las Comunicaciones en debate.-


El pasado 24 de junio tuve la oportunidad de participar en el Seminario Internacional sobre Comunicación, pluralismo y el papel de las nuevas tecnologías, organizado por la Agencia de Información IPS (International Press Service), con el apoyo del Banco Mundial y del Gobierno de la República Oriental del Uruguay. El evento contó con la participación de representantes gubernamentales, periodistas, representantes de organizaciones comunitarias de comunicación y de los medios masivos de información, responsables de las determinaciones de políticas, líneas editoriales y estrategias comunicativas con poder de decisión en los distintos ámbitos de influencias de los países latinoamericanos y el Caribe, quienes aportaron sus visiones y opiniones en paneles y en mesas de debates, en una experiencia plural y enriquecedora para quienes de alguna manera estamos relacionados con las comunicaciones sociales y las nuevas realidades que propician las TIC.-
Entre las múltiples voces escuchadas a lo largo de mas de 8 horas y que permitieron acercarnos al complejo mapa de actores y relaciones que dibujan el entramado de las comunicaciones en América Latina y el Caribe, y la aparición de nuevos actores y factores a partir de la irrupción de las nuevas tecnologías de la Información y la comunicación, y hecha la salvedad de las características propias y diferenciales de los contextos nacionales y locales en los que estas se manifiestan y cuyas problemáticas están siendo abordadas con mayor o menor niveles de participación y grado de importancia, hay elementos que surgen comunes a las realidades de esta parte del planeta, y que salieron a la luz en esta experiencia de socialización de voces y miradas acerca de las problemáticas de las comunicaciones y la información. Estos elementos comunes se desprenden de las visiones que los nuevos movimientos democráticos de tendencias de izquierda o centroizquierda, que están marcando las diferencias de las actuales orientaciones políticas con respecto a las neoliberales que signaron nuestras comunes historias, en medio de dictaduras y fracasos de intentos de desarrollos en los últimos años del siglo pasado.- Estos elementos comunes tienen la impronta de una concepción profundamente democrática, respetuosa de las voluntades ciudadanas, y con una idea de estado que asume un rol preponderante como regulador y garante de esa concepción democrática y de la efectiva participación de sus poblaciones en las decisiones colectivas y las construcciones de nuevas participaciones que reivindiquen lo político como instrumento idóneo para su realización práctica, en donde el acceso a la información y a la comunicación se constituyen en uno de sus pilares fundamentales. En estas nuevas realidades, las TIC juegan un papel central en la socialización de conocimientos y en el ejercicio concreto de las libertades públicas, como herramientas de participación ciudadana en el sostenimiento y la profundización de estas dinámicas. La irrupción de nuevos actores y la configuración de un nuevo paradigma en construcción propiciadas por los avances tecnológicos, obligan a nuevas definiciones teóricas y conceptuales de los roles y funciones que los medios de comunicación ejercieron hasta el presente. Nuevos fenómenos como el de convergencia digital y las redes sociales, provocan que los viejos conceptos sobre consumidores y productores, medios y mensajes, adquieran nuevas valoraciones e interpretaciones.
Con el acceso, la generación de contenidos y la disponibilidad de volúmenes impresionantes de datos a los que podemos acceder de manera inmediata y trascendiendo las limitaciones que las distancias imponen a las transmisiones en tiempo real, se permiten conocimientos mas integrados y complejos de las construcciones que múltiples actores en relaciones dinámicas y cambiantes contribuyen a realizar, permitiendo la aparición de una nueva dimensión de acceso a la realidad y conocimiento de nuestras participaciones de manera mas integrada y compleja.-
Como elemento común a estos procesos de revisión en sentido político, del accionar de los distintos actores con referencia al mundo de las comunicaciones y la información, y de como, la mercantilización de sus medios y sus contenidos no contribuyen a expresiones genuinamente democráticas, irrumpe como necesaria y deseada la intervención de los estados nacionales, que con políticas claras, aseguren la libertad de expresión y faciliten los medios de acceso y producción de contenidos a todos los actores sociales para que puedan ejercer su derecho a informarse e informar, a adquirir conocimientos y socializar sus experiencias y participar de las nuevas democracias en construcción en estos nuevos vientos impulsados por las TIC, que mecen las hojas de todas las estructuras sociales , culturales, económicas y políticas de la humanidad. Estas intervenciones estatales deberán generar legislaciones, que como en el caso argentino, y fque ue sujeto de ejemplo y referencia para muchas de las intervenciones que desde otras realidades nacionales y locales están iniciando y han iniciado ya el camino revisión de las políticas comunicacionales, tienen que ser instrumentadas de forma transversal de manera urgente y que garantice y canalice estas nuevas tendencias, no en la destrucción de lo que existe, sino en la superación por lo que de ampliación de la oferta, permita opciones y alternativas a las “verdades” impuestas por las políticas dominantes en la actualidad. Estas legislaciones deben, no solo preservar el sentido de libertad de expresión y libertad de ejercer la actividad periodística como negocio empresarial, sino y además, nutrir al espacio comunicacional de canales que visibilicen actores que no tienen espacio en los medios comerciales y que permitan las manifestaciones expresas de aquellas palabras y de aquellos mensajes y aquellas voces que permanecen alejadas de la posibilidad real de hacerse oír y reclamar su espacio de participación real en estos nuevos procesos de democracia plural y participativa que se ha abierto en nuestro continente. No se trata de cerrar medios o acallar voces, sino y por el contrario, de facilitar a las organizaciones civiles, politicas, comunitarias y sociales en general (Universidades, ONGS, Comunidades Originarias y agrupaciones humanas con algún tipo de interés común o ideas que las aglutinen) diversificando la oferta y permitiendo el ejercicio de la libertad y sus derechos a la comunicación y a la participación en las construcciones colectivas y la generación de estas nuevas ciudadanías que emergen dibujando una nueva realidad global.
Un aspecto interesante que impregno el debate y las ponencias, surgió del temor de las empresas de comunicación y los multimedios, con respecto a lo que creen como atentario de sus derechos de libre expresión, cuándo los medios auspiciados por los estados, ejercen un poder paralelo al propio y con sentido de “propaganda de gobierno”. En este aspecto es muy interesante dos constataciones. La primera tiene que ver con ese rol ilusorio que se les ha asignado socialmente, y que las empresas de Comunicación han adoptado para sí muy convenientemente, de ser un Cuarto poder y en el rol de contralor del poder político y de ser vocero de las opiniones de oposición toda ves que se centra en el gobierno que ejerce el poder del estado, todos los vicios de concentración y capacidad de coaptación de las libertades públicas y ciudadanas. En este sentido, es muy interesante la doble diferenciación entre medios públicos sostenidos por el estado nacional y medios gubernamentales que responden a las tendencias políticas e ideológicas de los gobiernos que se encuentran en el ejercicio de ese poder. Ambos deben existir, pero de maneras explícitamente diferenciadas y con total transparencia en los manejos de sus fondos, que por su carácter, son esencialmente públicos.
En el mismo sentido surgen las criticas y oposiciones de los estados a los entramados de negocios que los multimedios que supieron concentrar medios y alcanzar niveles de preponderancia en el dominio del mercado comunicacional, y diversifican inversiones a partir de empresas de otras actividades y/o a traves de las publicidades que corporaciones y sectores influyentes de los poderes economicos y transnacionales les confieren y les transforman en voceros de intereses corporativos y económicos contrarios a los intereses ciudadanos y que entonces deben apelar a “desinformación” o informaciones tergiversadas que permitan que no se generen visiones contrarias a esos intereses, en las ciudadanias. Las legislaciones deberían atender estas cuestiones generando dinámicas que apunten a controles mutuos y controles directos por parte de las ciudadanías que son, en definitiva quienes sostienen en el poder (entendido democráticamente como cesión del ejercicio de poder),Político en unos y de transmisión de información y contenidos en otros.
Un comentario especial, me sugirió, desde el convulsionado escenario local, donde las complejas relaciones comienzan a ser visibilizadas por buena parte de la ciudadanía argentina, La ponencia desarrollada por Ricardo Kirschbaum, Director Editorial del Diario Clarín, y su interesante concepto sobre lo que denomina “la noticia deseada”, desde el cual identifica aquella expectativa de
la opinión pública asociada a los prejuicios y a aquellas “verdades” que se imponen en el imaginario colectivo como verdades sabidas pero escondidas, alejadas, sin embargo, de toda información real o datos verificables, comprobables y demostrables, como peligro o tentación para la actividad periodística profesional que se precie de seria y que se supone debe estar basadas en datos e información fidedigna. El concepto, por demás valioso desde el campo de la teoría comunicacional, y como era dable de esperar dado el espíritu confrontativo que nutre las actuales relaciones entre el multi-medio que representa y para quién ejerce sus cualidades profesionales, y las políticas públicas que se sostienen desde el estado nacional, se desvirtúa cuándo se lo pretende asociar a las prácticas del mal llamado “periodismo militantes” como atributo despectivo y de cualidad poco profesional, de aquellos periodistas que asumen posiciones abiertamente favorables al gobierno actúal y se ubican así mismos como los guardianes de la libertad de expresión y de la información objetiva, pragmática y verdadera. Sin embargo, el concepto en sí mismo es particularmente valioso y apropiado para, desde una visión crítica para la cual debería ser formada la ciudadanía a través de la inclusión en los programas de educación de elementos de análisis critico que posibiliten a las generaciones en formación, la capacidad de distinguir hechos y datos, de interpretaciones y opiniones, visualizar los diferentes estilos de construcción y apropiación de estas “noticias deseadas” a partir de la construcción de realidades alternas, asociadas a esas noticias deseadas, como productos para satisfacer a ese público que desea que se hagan visibles sus creencias y fabulas, utilizando el mismo mecanismo que se utiliza en los comercios para crear necesidad sobre un producto y ofrecerlo para la venta. Es decir, de como, desde una posición hegemónica que permite transformar la realidad en esa noticia deseada y esperada, a partir de la información y de los contenidos comunicacionales. Y podemos ejemplificar de maneras variadas estas realidades (Desde la realidad inventada por la dictadura de que estábamos ganando la Guerra de Malvinas y el ocultamiento de la sangrienta dictadura, que por ejemplos trágicos surgen evidentes; hasta los mas recientes de los “cacerolazos”, el manejo mediático del conflicto con el “campo”, hasta las mas sutiles asociaciones de la violencia en el fútbol asociados al acuerdo del “fútbol para todos” (Como si cuándo el multimedios poseían los derechos de transmisión de esos eventos, esa violencia no ocurría.-) ¡He aquí la matriz misma del negocio comunicacional! Y por esto se hace esencial la regulación por parte de los estados nacionales, toda ves que esa capacidad por satisfacer esa idea de “noticia deseada”, desde el sostenimiento de estructuras comunicacionales capaces de marcar agenda e imponer contenidos que satisfagan esa necesidad de la opinión pública transformando la información en mercancía y a la ciudadanía en consumidores de “realidades construidas” para saciar sus mitos y prejuicios y no con el libre ejercicio de acceder a informaciones verdaderas, datos veraces y voces que expresen de a pedacitos las construcciones complejas de realidades que se nutren de múltiples participaciones y variados protagonismos.
Excelente iniciativa de la que pude participar a través de una invitación virtual de los amigos de IPS, que generaron una excelente experiencia de debate para las vivencias y las nuevas construcciones que con mucha participación y esfuerzo se esta dando desde buena parte de las sociedades de América Latina y el Caribe, en torno al tema de las comunicaciones publicas y los derechos ciudadanos y los impáctos que las nuevas tecnologías sugieren, a las estructuras comunicacionales y el rol indelegable de los estados de la región para asegurar pluralidad de voces y participación de mayor número de actores en la consolidación de estas dinámicas democráticas que se sostienen en la mayor y mejor participación de las ciudadanías y en la construcción y consolidación de participaciones mas libres y activas.-

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