Sobre cambios e identidades.-


     Nada hay de nuevo bajo el sol y todo cambia muy rápidamente. A riesgo de parecer contradictorias, ambas frases adquieren sentido cuándo hacemos el esfuerzo de pensar ideas de forma mas completas y complejas, no asumiendo medias verdades como verdades enteras.-

“…los humanos ya no ‘nacen a’ su identidad.”

Zygmunt Bauman  [Libro] El desafío de crear identidad.-

Tanto si nos referimos a nosotros mismos como  a nuestras identidades colectivas, sociales, nacionales y ahora también globales, podríamos inclinarnos por acordar con la frase citada. El error, a mi modesto entender, es el de creer que alguna ves se nació con identidad, y sin embargo, esto también es cierto. Que yo sea yo y usted,  que me esta leyendo, sea usted, es producto de ambas cosas. De una identidad no elegida. Que viene con nosotros desde el nacimiento y que conoce de modelajes genéticos, educativos, culturales, sociales, económicos y políticos, de los entornos familiares y nuestras primeras experiencias de relaciones con otros. Todo esto desde el razonamiento científico, pero podríamos agregar las configuraciones astrales (Horóscopo), las voluntades déicas (Religioso), los designios del destino (Místicas), o el estado racional que nos toca atravesar en nuestras continuidades de vidas pasadas y futuras, según las teorías de las re-encarnaciones orientales.- En todo caso, siempre hubo una matriz, una base, una esencia que nos define y nos hace yo o vos que nos es propia y no elegida, Como el nombre o la nacionalidad que nos son  impuestas y que nos identifica por el resto de nuestras vidas. ¿Y porque no las desechamos? ¿Porque seguimos permitiendo que se nos llame por nombres impuestos y que nos identifiquen con ciertas características sociales, étnicas, culturales y de comportamientos cívicos por identificarnos con una bandera y con un territorio? Porque nos confiere precisamente una identidad. Una conciencia individual, distinta a otras. Porque nos da sentido de pertenencia, de un pasado que nos hace presente y nos proyecta hacia el futuro.-  Pero a esto, desde siempre, supimos de adaptaciones, de construcciones, de aprendizajes  concientes y de elecciones racionales, de construcciones y deconstrucciones de nuestras personalidades, de las formas en la que nos relacionamos, de la educación de nuestras emociones y la asimilación de las experiencias que la vida nos va poniendo enfrente. Como artesanos que modelan la arcilla entre sus manos, así nosotros modelamos nuestra identidades individuales, colectivas y sociales. Somos lo que somos desde que nacemos pero también desde  las innovaciones que somos capaces de crear a partir de esto. Tenemos identidades marcadas, personalidades, que sin embargo están constantemente modificándose en cada una de nuestras interacciones. El autor habla de la “liquidez” de esta nueva modernidad. En realidad ni la relatividad de nuestras individualidades es una realidad emergente, ni esta etapa es una modernidad liquida, porque nunca lo fue sólida. Hoy sabemos a ciencia cierta que la materia no es tan rígida y maciza  y que los gases, a pesar de ser volátiles  y de expansión fácil, siguen conservando su identidad como gas. Si lo planteamos en términos comerciales Coca Cola y Ford, siguen siendo las mismas de hace 40 años, 20 años o 1 año, pero tampoco son tan iguales a aquellas. Identidad e innovación convivieron siempre en dinámicas relaciones, tanto en cada uno de nosotros como en cada una de las extroyecciones que construyen nuestras estructuras sociales, culturales, políticas, económicas, etc. ¿Que es entonces lo diferente? ¿Porque tanto énfasis en la innovación y tan poca atención a lo permanente?. Precisamente aquí esta la cuestión que modifica nuestras percepciones. Por un lado, un cambio de conciencia,  y por el otro un cambio de énfasis. Por un lado, un cambio de velocidad y por el otro la necesidad de establecer lo cierto, lo atemporal, alguna verdad, que aunque sea a medias, nos permita sujetarnos a una idea, a un concepto desde donde seguir caminando. Sin embargo, el cambio de conciencia no radica en asumirnos como sujetos de innovación, tanto en las construcciones individuales, como en las sociales o en las intenciones de crear un producto diferente que impacte en el mercado o un liderazgo personal que se diferencie del resto, sino en la capacidad de elabora pensamientos complejos que unifique todas estas medias verdades, en verdades parciales mas completas (nunca del todo). En articular de maneras novedosas esos factores esenciales, matriciales de nuestra existencia y de nuestras personalidades individuales y grupales, nacionales, regionales y globales, en unidades que se integran en la acción diaria. Con todo lo fijo y dinámico que nos constituye.

En el Blog: http://networkedblogs.com/i3GE4, Juan C. Lucas, su autor y administrador, comenta el mencionado libro diciendo: ”A mi juicio, este es el gran desafío que enfrentamos, el de la reinvención permanente de nuestra identidad en sintonía con quienes son los destinatarios de nuestra labor: los clientes. Este desafío no es solo para los emprendedores en los negocios, consideramos que es también el gran desafío para emprendedores sociales, para gerentes de corporaciones, para funcionarios públicos y para militantes políticos y sociales.”

Me permito disentir con el amigo Juan, toda ves que desde el inicio mismo de nuestras vidas, vamos reinventando nuestras personalidades en las relaciones. El desafío no es asumir estas realidades que existieron siempre, en función de los clientes o de los destinatarios de nuestras acciones, toda ves que ellos también se están modelando así mismos. El verdadero desafío consiste en detectar aquellas innovaciones que permiten retroalimentar positivamente estas dinámicas. Impulsar los cambios que nos ayuden a nosotros mismos a reconstruirnos en lo que hacemos y que eso mismo tenga alguna significación, algún valor para los que nos rodean, que en estas realidades no solo abarcan las relaciones concretas y geográficamente situadas en tiempo y espacio, sino aquellas otras que nos permite la virtualidad y la globalización. No es el cambio en función del otro, sino el cambio con convencimiento de lo propio, de nuestras raíces, nuestros orígenes, nuestras identidades pasadas que se recrean a la luz de las nuevas concepciones y capacidades. De esta evolutiva posibilidad de elaborar pensamientos mas completos y complejos que incluyan los anteriores, pero los supere en construcciones mas amplias.- Como diría un potencial slogan publicitario: “Coca Cola, la de siempre, ¡Pero mejor!”

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Andando utopías. Construyendo proyectos. Amando el camino de los intentos.
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