¿La Tecnología como Ideología?


     En uno de los foros de debate  mencionaron la idea de que la tecnología o lo tecnológico se está convirtiendo en la nueva ideología del Siglo XXI, y si bien hace unos meses atrás comente la necesidad de nuevas construcciones ideológicas que asumieran las transformaciones estructurales que se están generando a partir de lo tecnológico (Ver: Enlace permanente a Lo Nuevo, Lo viejo, La conciencia crítica y una Dialéctica de lo necesario.- ), No comparto esta idea de que las tecnologías en sí mismas o  reformuladas a partir de una “filosofía tecnológica” pueda ser una nueva categoría ideológica adecuada para comprender la complejidad de las transformaciones presentes,  dado que toda la historia del capitalismo esta impregnada y estimulada por  tecnologías nuevas que dieron  impulsos renovadores e innovadores a los ciclos económicos, cuando esos adelantos tecnológicos alcanzaban los diseños necesarios para ser producidos masivamente. Lo tecnológico no explica, por sí solo, el mundo de relaciones sociales, culturales, políticas y económicas que se modificaron en torno a él  a partir de la primera revolución industrial y la aparición del primer telar mecánico.- Lo que si puede convertirse en la ideología del siglo XXI es el contenido de esta nueva revolución tecnológica, que no es ni mas ni menos, que el conocimiento humano. El conocimiento alcanzado durante siglos de experiencias y metodologías diversas de observación, experimentación y planteos de posibles explicaciones racionales de los hechos a partir de sus causas y efectos o de las creencias míticas, que según las épocas, generaban los marcos simbólicos y universos mentales de esos conocimientos. Los nuevos modelos de investigación que propone una nueva rama científica, la neurociencia, aplica el concepto de mapas mentales, como forma en que nuestro cerebro dibuja conscientemente el entorno y sus relaciones reciprocas. Esos diferentes mapas mentales que alcancen significación real en los entornos sociales y globales, podrán dibujar los esqueletos de las nuevas ideologías que se están gestando al amparo de tecnologías que, fundamentalmente, unen  a los hombres y mujeres, pueblos etnias y naciones, entorno a una nueva conciencia global de pertenencia, sin que esto signifique renunciar a las pertenencias locales o nacionales. Es decir una cultura e ideología que incluye y trasciende a las anteriores, a partir de agregar elementos y dibujar mapas mas complejos y relacionales de los universos simbólicos que nos abarcan. Creo que es por aquí por donde las nuevas concepciones de la humanidad están generando una nueva conciencia planetaria y nuevas formas de entendernos como humanos en el mundo.- La Fallida teoría de Francis Fukuyama  postulaba que la caída del muro de Berlín terminaba con las ideologías, toda ves que una idea única, planetaria y global, había vencido en un mundo bipolar, y las tendencias globales arrastraban todo y a todos a una única pertenencia planetaria y global. Nada mas alejado de la realidad. La falsedad ideológica que prevaleció desde el fin de la segunda guerra mundial, era lo que había sido derrotada en ese muro que esparcía sus pedazos por el suelo, dejando al descubierto la gran diversidad de culturas, mentalidades y formas de ser  y estar en el planeta, que habían estado alineadas, por sometimiento y alienación,  a uno u otro lado de esa pared destruida. Sin polarización, casi naturalmente cada nación y cada grupo humano comenzó a  reconocerse en sus singularidades, su historia, y agruparse en regiones que les eran comunes y en organizaciones que comenzaban a darles su voz en esa globalidad incipiente y que en los 90 comienza a crecer exponencialmente con la irrupción de las TIC. Lo tecnológico, no por su propia lógica de generación y adopción social, sino mas bien por su nueva naturaleza, como transporte de información, conocimientos y capacidad de comunicación entre los seres humanos, en un nuevo contexto mundial, motorizan los impresionantes cambios que se vienen dando en los últimos años del siglo pasado y primer decenio del presente siglo XXI. En este sentido, es lo que discurre a través de la tecnología, lo que modifica esencialmente las formas de hacer y entenderse en el mundo, de cada individuo, cada comunidad, cada población, cada región, cada Nación o Estado y cada grupo humano con intereses y aspiraciones comunes o con apetencias de novedades convergentes que los agrupan en espacios reales y virtuales de construcciones colectivas. Las nuevas ideologías tendrán que ver mas con estas convergencias, que se nutren y articulan a partir de la tecnología, que por lo tecnológico en sí mismo.- Nada hay en el futuro que ya esté escrito y nunca, como antes en la historia, los seres humanos tienen conciencia de los peligros comunes y las potencialidades globales, de lo terrible que puede ser para todos seguir sosteniendo sistemas que destruyan la tierra y a nosotros mismos o crear lo nuevo a partir de ese conocimiento que nos reconoce uno en medio de una gran diversidad, esa conciencia de que pertenecer no significa aislarse o declarar enemigo al distinto, sino buscar y aprender con los distintos, formas de convivencia  y de relaciones humanas y sociales superadoras de las presentes y atentos a peligros comunes que se ciernen sobre el planeta todo.

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